El archipiélago del Norte

pueblos marineros, acantilados cubiertos de vastas praderas

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Alejadas, muy alejadas de todo, las Shetland son un archipiélago del mar del Norte, equidistante de las costas de Noruega y norte de Escocia. El centenar de islas que lo forman tienen pueblos marineros, acantilados cubiertos de vastas praderas, gran diversidad de fauna marina y una cultura y festivales que recuerdan su herencia vikinga.

DÓNDE SE ENCUENTRA

El archipiélago de las Shetland se encuentra a 128 km de la costa escocesa y pertenecen administrativamente a los 32 Consejos unitarios en que está dividida Escocia. Las islas – aproximadamente 100 islas de las que sólo están habitadas quince- tienen una población de unos 22.000 habitantes, de los cuales unos 7.500 viven en Lerwick, la capital.

Tras ser colonizadas por escandinavos y formar parte de la Noruega vikinga durante la Edad Media, las islas pasaron a la corona escocesa el 20 de febrero de 1472. Durante la Segunda Guerra Mundial las conocidas como “Shetland bus” en realidad eran pequeñas embarcaciones proporcionaron ayuda a la Noruega ocupada y ayudaron a la evacuación de fugitivos.

La novela de Sir Walter Scott “El Pirata” (1821), está ambientada en las Shetland, a finales del siglo XVII.

Shetland tiene más de 6.000 vestigios arqueológicos y el asentamiento prehistórico de Jarlshof, con 4.500 años de historia, es uno de los mejores ejemplos.

Al llegar a este destino remoto hay algo que sorprende. Y no es la ausencia de árboles, ni que haya más corderos que humanos. Lo que me llama la atención es que, la única carretera que cruza la isla principal, Mainland, ¡pasa por mitad de la pista de aterrizaje!.

Cuando se construyó, el terreno disponible para el aeródromo era tan exiguo que no hubo forma de desviar el asfalto. Los isleños, movidos por la necesidad y el ingenio, colocaron un semáforo que alternativamente da paso a los coches y al bimotor que vuela a diario desde Edimburgo.

La latitud norte y el viento casi siempre presente contribuyen a que apenas quede un árbol autóctono en la isla. Lo que rodea al viajero es una mullida alfombra de prados salpicados de casitas con tejado a dos aguas, lomas que acaban en acantilados y playas solitarias que se pierden en el infinito. La playa de Sumburgh es la primera que se ve porque está junto al aeropuerto. La domina un faro construido por Robert Stevenson –el abuelo del escritor escocés–, con un museo y amplias vistas.

Cerca de Sumburgh se sitúa el yacimiento arqueológico más importante de las Shetland: Jarlshof. El oleaje de una tormenta destapó en 1890 un poblado de hace 4.500 años que conserva en buen estado las casas circulares donde los pescadores-recolectores de la Edad de Bronce se refugiaban. En ese mismo lugar se asentaron sucesivos colonizadores por lo que ahora se pueden ver superpuestos restos prehistóricos, vikingos y medievales.

40 kilómetros al norte está Lerwick, la capital del archipiélago. Lerwick – “bahía de arcilla”- tiene un puerto pesquero y de transbordadores que se originó en el siglo XVII. Aunque la tradición pesquera está profundamente arraigada en Lerwick desde hace siglos, con el descubrimiento del petróleo en el Mar del Norte en 1970, el puerto también se ha convertido en el punto de tránsito y apoyo de las plataformas petrolíferas.

Su Museo de las Shetland muestra 5.000 años de historia y paisaje, y explica cómo antes los isleños faenaban duro en el campo y en la pesca durante el verano para luego sobrevivir al largo invierno. Ahora, en cambio, el petróleo que se extrae en el mar del Norte ha traído otro tipo de trabajos, infraestructuras y costumbres; por ejemplo, los niños de aldeas que van a estudiar a Lerwick pueden volver a dormir a sus casas, algo impensable hace unas décadas.

La nueva calidad de vida se aprecia incluso en Fair Isle, la isla más alejada del archipiélago, situada a mitad de camino entre las Shetland y las Orcadas. Pese a estar a tres horas en barco desde el sur de Mainland (media hora en avión de hélice), sus habitantes disfrutan del mismo nivel de vida y comodidades que cualquier otro europeo. Fair Isle es un sitio ideal para practicar senderismo y avistar aves.

Sin embargo, el lugar más atrayente para esta actividad son los acantilados de Hermaness, en el norte de Unst, la isla habitada más septentrional de las Shetland. Para llegar hasta ella hay que seguir en coche la A-968, el gran eje de asfalto que junto con la A-970 cruza todo el archipiélago, y salvar en ferry los estrechos de Yell y de Bluemull. En los acantilados, declarados reserva natural, el ruido ensordecedor de los graznidos y la vastedad del horizonte aumentan la sensación de lejanía y de belleza intacta de este archipiélago que es el extremo más remoto de la Gran Bretaña.

¿Cómo llegar?

  • Una vez en Escocia, hay que viajar hacia el norte destino a Aberdeen, donde embarcarás para las Islas Shetland. Puedes alquilar un coche en Edimburgo e ir conduciendo a lo largo de la costa (unos 200 km), o coger un tren o autobús.
  • En Aberdeen se puede tomar un ferri (puedes consultar la web de la compañía North Link Ferries) con destino a Lerwick. ¡El viaje es largo, ¡pero muy bello!.
  • Desde Edimburgo, Inverness, Glasgow, Aberdeen y Kirkwall salen vuelos al aeródromo de Sumburgh, 40 km al sur de Lerwick, capital del archipiélago.
  • Alójate en un sencillo böd o cabaña. Más información: Turismo Islas Shetland

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