A pesar de que hay muchas leyendas e historias centradas en los bauchans, no existe una descripción clara acerca de estos seres. Algunos los describen como a los brownies, una especie de duendes de pequeña estatura, con mucho pelo y los dientes de hierro, revoltosos y escandalosos.

Cuando hay otros que afirman que los bauchans eran bestias enormes, mucho más grandes que cualquier ser humano, aunque la descripción del pelo y la dentadura metálica se mantiene en este caso.

Todos eso si, afirman que los bauchans son seres inteligentes que pueden comunicarse con nosotros, a los que a veces nos prestan su ayuda pero la mayoría de las veces son traviesos como solo ellos saben serlo.

Hay una historia que tuvo lugar en Lochaber, cerca de Fort William, en donde vivía un granajero llamado Callum Mcintosh. Al parecer, el granjero convivía con un extraño ser, un bauchan, de aspecto desarreglado y bastante molesto a veces. Se dedicaba a cambiarle las cosas de sitio, incluso a veces llegaba a agredirle físicamente.

Pero también le ayudaba muchísimo en las tareas de la granja, llegando incluso a proporcionarle leña durante una gran tormenta de nieve, cuando Callum ya pensaba que moriría de frío junto a su familia.

Bauchans: una relación de amor y odio

Esta relación de amor y odio entre el granjero y el bauchan se prolongó mucho tiempo y habían épocas mejores, en las que la criatura se limitaba a ayudar a Callum en todo el trabajo y su presencia era una bendición para él.

Pero de un día para otro, la actitud del duende cambió y se volvió muy violento, incluso se dice en la historia que incluso cuando Callum decidió vender sus tierras y emigrar hacia Nueva York tuvo que soportar allí la presencia de su amigo, que le siguió hasta América.

Al principio fue todo un fastidio para el granjero, pero luego lo agradeció, ya que supuestamente, el bauchan fue de gran ayuda para él.

Si bien esta historia habla de esa dualidad entre lo bueno y lo perverso del bauchan, hay otra que nos muestra a este ser de una forma muy distinta.

El ser sin cabeza

Cuenta la leyenda que Coliunn era una horrible criatura, un bauchan que vivía cerca de Morar y atormentaba a todos los viandantes que pasaban por la carretera que llevaba al pueblo, eso sí, tan solo de noche.

Caminar de día por esa senda no era peligroso, pero si lo hacías cuando la noche ya había caído, podías ser presa fácil para este bauchan, que te desgarraría y descuartizaría como el engendro más vil.

Así ocurrió a un pobre muchacho que era pariente de los poderosos MacLeods de Raasay. Al llegar a estos la noticia de la muerte del desdichado mozo, Iain Girbh, hijo del señor de Raasay, se encaminó hacia Morar en busca de vengar el honor de la familia. Tal y  como había previsto, paseando a solas por la noche en aquel sendero, Coliunn se abalanzó sobre él, pero pudo resistir al ataque y capturar a la criatura. Sabía que, llegado el alba, el bauchan perdería todo su poder  moriría a la luz del sol.

Coliunn le suplicó por su vida, pidiéndole de mil maneras que le dejara marchar antes del amanecer, que no volvería a atacar a nadie y se marcharía de aquellas tierras, dejando en paz a los hombres de Morar. En el último momento, Iain Girbh se apiadó de él y decidió dejarle marchar. Al parecer, el bauchan huyó de Morar y se marchó hasta el norte de Skye, en donde vive solo, en la cima de una montaña, sin haber molestado a nadie más desde entonces.