Estos pequeños duendecillos son seguramente una de las manifestaciones más legendarias y más propagadas por todo el territorio escocés dentro siempre de su folklore.

Cierto es que, con el tiempo y la llegada de las nuevas tecnologías en las casas, su presencia parece haber menguado, pero eso no significa que todavía muchos cuenten historias sobre estos fantásticos hombrecillos de apenas medio metro, que en muchas ocasiones visitaban las casas de los humanos por las noches para ayudarles a realizar determinadas tareas.

Se podría decir que el brownie es una especie de elfo doméstico, porque su relación con los humanos suele ser buena, y si estos saben tratarlo bien, la criatura les ayudará muchísimo en la casa, realizando tareas como moler el grano, retirar las malas hierbas… Este tipo de leyendas surgieron en tiempos remotos, cuando la mayoría de la gente vivía en granjas o casas de campo, así que podría decirse que el brownie es una criatura rural en su mayor parte.

Se tiene constancia de esta criatura también en la zona norte de Inglaterra, por lo que no se sabe si la tradición nació al otro lado de la frontera o fue llevada allí posteriormente. Está claro que este brownie es muy similar al leprechaun irlandés, aunque con una actitud mucho menos beligerante hacia los humanos; siempre que sepan apreciar su trabajo. Se dice que cuando la familia a la que ha ayudado desprecia su trabajo realizado por este, el duende puede enfadarse tanto que destrozará todo lo hecho y no volverá más por aquella casa. Parece que bastaría con un simple “gracias”, pero en realidad la única forma de satisfacer y agradecer al duendecillo es a través de dulces o cerveza.

La tradición cuenta que las familias depositaban tortas de miel, panecillos e incluso cerveza en una piedra especial de la casa para que el brownie pudiera disfrutar de su recompensa por el trabajo realizado. De hecho, en muchas casas antiguas de Escocia todavía se conserva la llamada “piedra de brownie, en las cercanías de la vivienda, una hermosa tradición que pervive hasta nuestros días, cuando parece que la aparición de estos seres es más improbable. Sin embargo, hace tiempo, la existencia de los brownies se daba por segura, casi tanto como la de cualquier otra criatura animal.

Los brownies suelen ser invisibles a los humanos, ya que trabajan solo por la noche, pero igualmente se tienen algunas caracteristicas de cómo pueden ser. Pequeños duendes de tez oscura y arrugada, con sombreros de copa o de pico y ropajes andrajosos y roídos, normalmente de color marrón, de ahí su nombre. Hay una distinción entre los brownies ingleses y los urisk o brownies escoceses. Los primeros suelen vivir en las propias casas en las que ayudan, mientras que los segundos son algo más solitarios, y habitan en cuevas, riachuelos o manantiales, igualmente cerca de las casas o granjas que visitan.

La célebre autora J.K Rowling, creadora de la saga de Harry Potter, se basó en estas criaturas para dar vida al elfo Dobby, nombre que deriva del apodo que tienen estos duendes en Yorkshire.