En Escocia existen muchas criaturas que son temiadas más por lo que presagian que por su propia naturaleza sobrenatural. Una de las más populares es la caoineag, supuesto espíritu femenino que vaga por los bosques, ríos y campiñas, a la que nunca se puede ver. Solo se la oye, normalmente a lo lejos, con un lamento sobrenatural que pone los pelos como escarpias.

Muy similar a la bean-nighe, hay diferencias sustanciales entre estas dos criaturas. Por ejemplo, la caoineag nunca es vista, solo escuchada. Además, tampoco se conoce que conceda tres deseos a nadie que la haya capturado. De hecho, sabiendo de su naturaleza furiosa y sobrenatural, ningún hombre o mujer se ha acercado nunca a una coaineag. Normalmente suelen huir despavoridos al escuchar sus lamentos, sobre todo en la noche.

Este espíritu escocés es más parecido a la banshee irlandesa, una supuesta mujer que vaga por los bosques lanzando lamentos y alaridos sobrenaturales. En el caso de la banshee, se dice que basta con escucharla para quedarse paralizado por el miedo. En el de la coaineag, su lamento se toma como un presagio de tragedia y muerte.

No se tienen referencias sobre ella, no son espíritus de mujeres que han fallecido y ahora se parecen en forma de espectros. Son solo gritos que alguien escucha en la noche, a lo lejos, con un desgarro brutal, justo antes de alguna masacre. La más repetida es la de Glencoe, en donde el clan MacDonald sufrió una auténtica carnicería. Y es que, por lo que se cuenta en las leyendas que se tienen sobre las caioneags, cada clan posee la suya, que suele habitar en sus tierras.

No sólo se pueden escuchar sus aterradores gritos antes de las grandes batallas, sino también en cada suceso trágico, o cuando se acerca la muerte de algún miembro del clan. Hay quien dice que solo unos pocos afortunados pueden escuchar sus lamentos, mientras que otros aseguran que son oídos por cualquiera. El caso es que hay pocas cosas que puedan provocar más terror que el pensar en encontrarnos con los gritos de uno de estos seres en medio de la noche y saber, sobre todo, que algo malo va a ocurrir.