Castillo de Edimburgo

El castillo de Edimburgo es el más disputado de Gran Bretaña, ha sido atacado veintitrés veces tanto por clanes escoceses enfrentados, como por monarcas ingleses, e incluso por dirigibles alemanes.

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THOMAS RANDOLPH

Los escoceses no disponían de la potencia de fuego necesaria para recuperar por la fuerza el castillo de Edimburgo. Lo que si tenían era sigilo, ingenio e información confidencial. En 1314, el Duque de Moray, un astuto noble escocés llamado Thomas Randolph ideó un plan sencillo pero asombrósamente descarado para recuperar el colosal castillo. ¡Iba a escalar el muro!.

Si te pones debajo del acantilado, la impresión es abrumadora, pero de eso se trataba, la única razón por la que el castillo se construyera en ese lugar, es porque se suponía que era imposible subir. Sin embargo el duque no pensaba lo mismo, según las crónicas de la época había oído hablar de una ruta secreta para trepar por la pared de roca, pasar por encima del muro y llegar hasta arriba.

«La historia cuenta que, Thomas Randolph se había hecho amigo de un chico que era el hijo de un antiguo dirigente del castillo William Francis. Éste, solía escapar por las noches por encima del muro para ir a la ciudad para ver a su esposa. Por tanto, sabía que podía llevarse a cabo colocando arriba una escalera de cuerda para saltar el muro«.

Parece increíble, pero el plan funcionó. Junto a cuarenta de sus hombres, Thomas Randalph, primer Duque de Moray, escaló la roca, saltó los muros y asesinó a los soldados ingleses que se encontraban en su interior. En un abrir y cerrar de ojos, el castillo de Edimburgo, había vuelto a manos escocesas. Y el Duque de Moray se había convertido en un héroe, pero todavía quedaban problemas a los que habría que hacer frente.

LOS ESTUARDO

Menos de cien años después de la azaña del duque de Moray, ascendió al trono una nueva familia real escocesa. Se trataba de los estuardo. Los estuardo se convertirían en una de las dinastías más famosas de la historia de Gran Bretaña. Pero no siempre por los motivos correctos, y el castillo de Edimburgo sería testigo de los peores.

Durante siglos este lugar albergó puñaladas por la espalda, gran parte intriga en un juego de tronos entre los reyes y sus enemigos que nada tenía de ficción, el suceso que mejor representa la terrible historia de este lugar es lo que sucedió en algún lugar del castillo durante el siglo XV. Está considerado uno de los más notables de toda la historia británica, «La cena negra«.

Puede pensarse qué un acontecimiento tan terrible como «La cena negra» habría disuadido a Jacobo II para siempre de los derramamientos de sangre, pero no fue así. Cuando creció se convirtió en un rey con verdadera devoción por la guerra, en especial adoraba el arma letal que conquistó y atemorizó a Europa durante su reinado. El cañón.

Los castillos eran unos edificios colosales casi inquebrantables, pero cuando un arma de este calibre entraba en juego todo cambiaba

A Jacobo II, se debe que el castillo de Edimburgo esté plagado de cañones. Uno de ellos destaca por encima del resto, este colosal cañón se llama Mons Meg, llegó al castillo de Edimburgo a mediados del siglo XV, fue un regalo para el rey Jacobo II del tío de su esposa el Duque de Burgundy. Aunque fue un regalo de boda, el Mons Meg no era un arma especialmente romántica, era más bien letal. Esta monstruosidad podía abrir fuego a casi tres kilómetros y las bolas que salían de aquí podían llegar a pesar 150 kg, y tenían un diámetro de 500 mm, muy parecido a los misiles modernos Tomahawk. Por tanto, no se trataba simplemente de un cañón cualquiera, era arma medieval de destrucción masiva.

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