Castillo de Edimburgo

El castillo de Edimburgo es el más disputado de Gran Bretaña, ha sido atacado veintitrés veces tanto por clanes escoceses enfrentados, como por monarcas ingleses, e incluso por dirigibles alemanes.

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El Mong Meg salió una vez de casa para luchar contra los ingleses, y no fue en el castillo de Edimburgo sino en Northumberland, en la frontera con Escocia. Aunque provocaba una enorme explosión, sus imponentes dimensiones hacían casi imposible de transportar. Sin embargo Jacobo II continuó llenando los muros de sus castillos con la artillería más innovadora y el cañón iba a ser su ruina.

La pasión por las armas que tenía Jacobo II se puso en su contra, en 1460 cuando estaba asediando el castillo de Roxburgh y probando «el león«, un nuevo modelo de cañón de Flandes, éste le explotó y voló al rey en mil pedazos. Tenía sólo 29 años y sus sucesores eran tan fanáticos en coleccionar artillería como él. Así bajo el reinado de los Estuardo, el castillo de Edimburgo se convirtió en una de las fortalezas más armadas de Gran Bretaña.

Esta fortaleza tenía infinidad de enemigos que no pararían hasta traspasar sus inquebrantables muros. Y uno de los ataques más sangrientos lo ocasionaría el monarca más infame de Gran Bretaña Enrique VIII.

Fortaleza británica más asediada por excelencia, pero nunca un atacante le proporcionó tantos conflictos como la dinastía real más famosa de Gran Bretaña, los Tudor.

La relación envenenada de los Tudor, con los reyes Estuardo de Escocia ocasionó guerras, invasiones, intentos de secuestro e incluso un complot para matar a una reina. Pero el detonante de todo fue un matrimonio que todavía permanece en las paredes del palacio real. En estas lujosas habitaciones en el corazón del castillo de Edimburgo.

En los aposentos reales hay una imagen que se repite por todo el castillo, se trata de la rosa y el cardo entrelazados. Esta imagen es más que un simple elemento decorativo, la rosa representa a los Tudor, la gran dinastía inglesa de Enrique VIII e Isabel I. El cardo representa a los monarcas Estuardo de Escocia y el hecho que se presenten entrelazados, se debe al matrimonio en 1503 de Jacobo IV de Escocia con Margarita, la hermana de Enrique VIII. Si éste matrimonio debería de poner paz entre las dos familias, pero como en todas las familias hubo más conflictos que abrazos y sonrisas. De hecho, cuando los Tudor y los Estuardo se enfrentaron, toda Gran Bretaña tuvo que ponerse a salvo. Y uno de los altercados más sangrientos tuvo lugar aquí en el castillo de Edimburgo.

CONOCE QUE PASÓ EN EL LLAMADO «CORTEJO BRUTO»

María Reina de los Escoceses tenía escasamente un año cuando sucedió todo, los que gobernaban Escocia en su nombre la enviaron a Francia donde fue prometida en matrimonio con el heredero al trono francés. En 1558, cuando tenía quince años, ella y su marido fueron coronados rey y reina de Francia. Pero dos años más tarde, su marido falleció a causa de una misteriosa enfermedad.

Ahora era una viuda en un país extranjero, y su suegra la poderosa y temible Catalina de Medici, le dejó claro que ya no era bienvenida allí. Entonces María decidió volver a Escocia, a pesar de haber estado varios años en Francia. Seguía siendo Reina de Escocia y estaba deseando reclamar el trono a los nobles que habían reinado en su ausencia. Pero, cuando regresó a Edimburgo el recibimiento fue agridulce.

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