Descubre la historia

Si nos remontamos a la edad media, el fiordo de Forth era conocido como el mar escocés. Era enorme e inaccesible y la tierra que había al otro lado se conocía como la Escocia ultramarina o la Escocia del otro lado del mar.

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descubre forth
descubre forth

Durante siglos este castillo ha dividido a las naciones de Inglaterra y Escocia, pero al final fue la clave para unirlas y formar Gran Bretaña, tal y como la conocemos hoy en día.

El puente de Forth es uno de los lugares más famosos de Escocia, es grande, rojo y se tarda mucho tiempo en pintar. Pero es más que una obra de ingeniería impresionante. Este puente conecta o divide las Highlands escocesas del resto del reino.

Forth Bridge, Queensferry
Forth Bridge, Queensferry

Si nos remontamos a la edad media, el fiordo de Forth era conocido como el mar escocés. Era enorme e inaccesible y la tierra que había al otro lado se conocía como la Escocia ultramarina o la Escocia del otro lado del mar.

Quien controlaba este paso del río controlaba toda Escocia

Quien quería llegar al otro lado del mar, tenía que cruzar el río. Pero en la edad medía no habían las infraestructuras que hoy disfrutamos. Había que recorrer unos 55 km a pie por la orilla del río hasta llegar a la ciudad de Stirling. En la edad medieval esta ciudad era conocida por ser la puerta de entrada a las Highlands.

Campo de Golf en Stirling
Campo de Golf en Stirling

No se podía controlar Escocia si no se controlaba el famoso puente de Stirling el cual tenía que estar siempre protegido. La leyenda cuenta, que todos desde los romanos hasta el Rey Arturo construyeron su primer castillo en Stirling, y no es complicado imaginar porqué. Está ubicado sobre una montaña volcánica, rodeada por acantilados en tres de sus lados. Desde aquí se controlaba el paso del río.

El Rey Alejandro I de Escocia, fue el primero que construyó esta fortaleza en el siglo XII. Pronto se convertiría en el palacio real favorito y todas las generaciones durante los siguientes 600 años fueron añadiendo estancias, torres y edificios.

Stirling tenía que ser inexpugnable y a finales del siglo XIII fue puesto a prueba por primera vez

En 1286 el Rey Alejandro III murió sin ningún descendiente varón y la corona de Escocia quedó vacante, catorce hombres reclamaron el trono. Así que, los escoceses invitaron a su vecino Eduardo I de Inglaterra para que mediase, ¡fue muy mala decisión!. En lugar de echarles una mano, Eduardo Rey de la todo poderosa Inglaterra, invadió escocia e intentó conquistarla. Estalló una guerra que duró casi un siglo y que se llevó decenas de miles de vidas de jóvenes.

Puente de Stirling
Puente de Stirling

Una de las batallas más famosas tuvo lugar justo debajo del castillo que se encontraba en manos inglesas. Fue la batalla del puente de Stirling.

En 1303 Eduardo I lanzó otra campaña militar hacia el corazón de Escocia. Los escoceses estaban asentados en Stirling pero la intención del Rey Inglés no era sólo sacarlos de allí. Sino también darles una lección que no olvidasen jamás.

Eduardo sabía que tomar el Castillo de Stirling era demasiado importante como para dejarlo en manos de sus subordinados por lo que decidió venir él mismo. Y decidió traerse con él, el arma más terrorífica y más temida del mundo medieval.

EL LOBO DE GUERRA

A principios del siglo XIV, el castillo de Stirling, la fortaleza más resistente de Escocia estaba a punto de enfrentarse a la máquina militar más terrorífica de la época medieval. El asedio comenzó el día 21 de abril de 1204, dentro del castillo estaban William y unos cuantos de sus hombres. Pero fuera se encontraba todo el ejército al completo de Eduardo. Los ingleses disponían de 17 catapultas, incluyendo una de las armas más grandes que nadie había visto jamás. El castillo estaba a punto de enzarzarse en una batalla, pero en aquella ocasión no era algo privado, sino todo un espectáculo.

Había mucho público y se construyeron unas gradas especiales para ello, hasta abrieron un ventanal especial en los aposentos de la Reina. Para que pudiera ver como iba la batalla.

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