Descubre la historia

Si nos remontamos a la edad media, el fiordo de Forth era conocido como el mar escocés. Era enorme e inaccesible y la tierra que había al otro lado se conocía como la Escocia ultramarina o la Escocia del otro lado del mar.

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Jacobo VI no tuvo la  mejor infancia, su padre había sido asesinado y su madre obligada a abdicar tras haberla considerado una prostituta. De hecho toda su historia familiar está llena de traiciones, de desgracias y de asesinatos. ¿Qué posibilidades tenía este pobre niño?.

La educación que Jacobo VI recibió en el castillo fue exclusivamente política, y fueron sus ideales en relación a las reformas religiosas lo que cambió el futuro de Escocia. Al contrario que su madre que era católica, Jacobo VI se había convertido en miembro de la iglesia protestante de Escocia. Sus tutores, lo habían educado guiados por un consejo privado y contrataron como profesor al reputado y erudito humanista George Buchanan.

Jacobo VI recibió por tanto una educación exquisita. Fue el Rey que financió su propia bibilia, y escribió sus propios tratados sobre su reinado. Pero fue la sangre lo que le cambió la vida.

Isabel I había pasado la primera parte de su reinado intentando mantener alejada del trono a su prima. María I de Escocia, pero cuando Isabel murió en 1603, solo tenía un heredero Jacobo VI de Escocia, el hijo de María que acabó convirtiéndose también en Jacobo I de Inglaterra e Irlanda. Fue entonces cuando dejo Stirling y sólo regresó a Escocia una vez en su vida.

Cuando Jacobo VI se marchó a Inglaterra para hacerse cargo del trono, se llevó con él a toda su familia. El castillo dejó de ser entonces la residencia real y nunca más albergaría entre sus paredes el humo de los alquimistas, y las voces de los pequeños príncipes en la sala de estudios.

SIGLO Y MEDIO DESPUÉS…

150 años más tarde el lugar estaba prácticamente abandonado. El magnífico poeta escocés Robert Burns llegó aquí en 1787 y fue entonces cuando observó el terrible estado en el que había quedado el castillo, que incluso había perdido su techo. Burns utilizó aquí un bolígrafo de diamante que utilizaba para escribir versos en los cristales. En una de las ventanas escribió: «Aquí vivieron los Stuart, una vez y gobernaron el reino de Escocia, pero ahora su hogar yace abandonado y todo su patrimonio ha quedado en otras manos«. Sin embargo a la gente de la zona, no le sentó demasiado bien. Así que, Burns tuvo que volver para romper la ventana.

Aunque si el poeta regresase hoy al castillo seguramente se sorprendería, y mucho. No solo ha recuperado sus techos, sino que la gloria de sus años dorados se ha restaurado por completo. 900 años después de su fundación, el castillo de Stirling, vuelve a ser un monumento único de la historia de dos reinos que se dividieron y se volvieron a unir.

Gracias a personas como William Wallace, la Reina María de Escocia, o Roberto I de Escocia. Este castillo ha tenido un lado muy escocés. Pero también forma parte de la historia británica. Este es el lugar en el que se formó Jacobo VI, el primer hombre que reclamó las coronas de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Pero lo mejor de todo es que hoy en día, es un castillo, no un edificio ruinoso. Tan sólido e indestructible como la montaña sobre la que se alza.

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