Muchas de las criaturas de las que vengo hablándote han sido plasmadas en leyendas y cuentos de hadas, normalmente dirigidos para niños, sobre todo a partir del siglo XIX. Este tipo de cuentos han cambiado bastante no tanto la apariencia, pero si la personalidad de las criaturas que aparecen en ellos, para adaptarlas a las mentes más infantiles. Uno de los casos más evidentes es el de los gigantes.

Todos hemos conocido cuentos en los que estos seres de proporciones enormes eran los protagonistas, o más bien, los villanos, ya que siempre les tocaba ser los malos. La célebre fábula de Pulgarcito es el mejor ejemplo de ello, presentándonos al gigante como una criatura perversa, malévola, egoísta pero también algo tonta, sobre todo en comparación con el protagonista. En las leyendas escocesas que hablan de gigantes, y que tienen un origen muy anterior al de estos cuentos de hadas, estas inmensas criaturas son algo diferentes, sobre todo en su comportamiento.

Y es que los gigantes del folclore escocés eran bestias imponentes, normalmente de tres o más cabezas, que solo pensaban en destruir todo lo que encontraban a su paso. No había misericordia en ellos salvo para sus propios hijos, las únicas personas a las que no masacraban. El resto de seres, incluidas sus esposas, que solían ser humanas, eran presa de la violencia y la maldad de estas gigantescas criaturas. De hecho, ser el prisionero de un gigante se podría considerar incluso como algo afortunado, porque lo normal era que te triturase al instante. Evidentemente, este comportamiento tan cruel y descarnado era inapropiado en los cuentos de hadas, que son los que al final se han ido imponiendo, junto con la imagen del gigante fiero pero estúpido.

Las historias sobre este tipo de criaturas abundan en todas las zonas de Escocia, pero es cierto que en algunos lugares, como las Hébridas Exteriores o las Islas Shetland, estas legendarias criaturas parecen continuar vivas, o haberlo estado hasta hace muy poco tiempo. Son sitios en donde la tradición oral persiste a día de hoy, y los niños todavía se les entretiene con historias como la del Red Yetin, un mounstruoso gigante de tres cabezas que llegó desde Irlanda e hizo su prisionera a la hermosa hija del rey escocés.

En las islas todavía se cuentan historias acerca de cómo los gigantes llegaron a excavar en la roca para crear las cuevas o los propios ríos, e incluso cómo fueron ellos los causantes de su separación del continente, en una supuesta batalla campal que sucedió hace muchísimo tiempo. Según el folclorista escocés Alasdair MacGregor, el último de los gigantes vivió en una cueva bajo los montes de Fearn, en el condado de Ross. De hecho, en las Highlands, es difícil encontrar una montaña que no tenga su propia leyenda sobre un gigante habitando en ella.

Algunos personajes históricos del país, ya sean legendarios, como el Rey Arturo, o reales como William Wallace, eran a menudo descritos como gigantes, aunque no en la definición que he expuesto aquí, claro está, sino como una simple exageración de altura, para parecer más imponentes ante sus enemigos.