Además de fantasmas, espectros y entes extraños. Escocia también es famosa por poseer uno de los catálogos más envidiables en cuanto a seres de leyenda. Criaturas nacidas en el folklore milenario del país, combinando los mitos celtas y vikingos con otros de más reciente creación. Seres que según la tradición vagan por sus bosques, prados, montañas, mares, valles y lagos, en espera de encontrarse a algún desdichado testigo al que sorprender.

Tengo que advertirte que la mayoría de todas estas criaturas no son precisamente amistosas. Monstruos horripilantes con forma de centauro, como el inquietante nukelavee, o entidades demoníacas que pueden arrastrar a cualquiera a un final trágico, como la bean-nighe o la luideag. Mitos forjados por el paso del tiempo, de generación en generación, desde mucho antes de que los turistas llegasen a estas tierras. Seres legendarios que van unidos de forma irreversible a la historia de Escocia, que son parte de ella, nacidos entre sus brumas, entre las sombras de su orgulloso pasado.

Y es que pocos sitios hay en el mundo que evoquen tanto misterio y leyenda como Escocia, y es natural que a partir de aquí se hayan creado tantos mitos, tantas historias sobre seres de todo tipo, gigantescos y diminutos, procedentes del mar, del cielo y de las profundidades de la tierra, creando un variopinto de criaturas tan curiosas como temibles, de esas que uno solo desearía ver de lejos, o no.

Y es que debe ser terrible escuchar los lamentos de una caoineag, un escalofriante espíritu maldito que suele vivir en los valles y los ríos, mientras vamos caminando por ellos, o avistar a esas extrañas mujeres focas, las selkies, que según la tradición pueden convertirse en hermosas doncellas una vez que dejan oculta su piel de foca en la playa. Monstruos en los lagos, criaturas del reino de las hadas, duendes que igual te ayudan que te atacan.

Los más sorprendentes, los que durante siglos han hecho temblar de puro terror a tantos hombres y mujeres, aquellos cuyas leyendas han sobrepasado el espacio y el tiempo, llegando hasta nosotros, en nuestro mundo totalmente seguro y tecnológico en el que parece que estas supersticiones no tienen cabida. Pero aquí, en uno de los inmensos extensos bosques, o en cualquier valle de las Highlands o simplemente en cualquier lago. Tú, que me estás leyendo sabes, que detrás de toda esa niebla hay algo más.