Edimburgo es mucho más que sus clásicos puntos de interés turísticos. Hay que descubrir su carácter explorando las callejuelas ocultas, elegantes tiendas, hermosos parques y el pueblo que habita la ciudad.

El castillo de Edimburgo es el principal punto de interés. Si sólo se dispone de un día, (te quedarás con ganas de más), conviene pasar las primeras dos horas en este lugar en cuanto abra. Luego, gozar de un paseo por la Royal Mile, unirse a un circuito previamente reservado por el histórico Real Mary King’s Close y almorzar en cualquier parte que te apetezca, hay gran variedad donde hacerlo.

Al final de la Royal Mile, hacer el circuito guiado de 1h por el Parlamento escocés (muy recomendable) y después cruzar la calle hasta el palacio de Holyroodhouse. Si hace buen tiempo, que seguro que sí. Daremos un paseo matutino por Radical Road, a los pies de Salisbury Crags, o bien subiremos las escaleras que llevan desde la cercana Carlton Rd a la cima de Calton Hill. Ambos recorridos brindan vistas espectaculares.

Rematar el día con una cena en un restaurante con vistas es muy aconsejable. Si no hace mucho calor, probar algo más romántico y acogedor y antes o después de cenar, ver una obra en el Traverse Theatre o pasarlo de miedo en un circuito fantasmal de Greyfriars Kirkyard.

Si dispones de un segundo día, voy a proponerte que conviertas la mañana de este día en un festín cultural, hacer un circuito para ver las piezas restauradas del National Museum of Scotland, seguido de un breve paseo por el Moundcon excelentes vistas de los Princes Street Gardens y New Town– hasta las icónicas obras de la Scottish National Gallery.

Almorzar haggis o Cullen Skink en el Scottish Cafe & Restaurant de la galería y rebajar calorías ascendiendo al vecino Scott Monument para gozar de vistas aún mejores. Tras ello, subir a un autobús en Princes St (justo en frente) para llegar hasta la Ocean Terminal y viitar el yate real Britannia.

Tienes que planificarte este día, para poder disfrutar al menos de las dos últimas horas antes del cierre del Britannia, y luego cenar –con reserva previa– en uno de los excelentes restaurantes de Leith. Luego puedes quedarte aquí y tomar una pinta o un cóctel, o regresar al centro a probar una cerveza local.

Sé que te apasiona esta ciudad, ¿verdad?, así que vamos a cruzar los dedos para que haga buen tiempo y empezar otro tercer día con una visita a la Scottish National Gallery of Modern Art. Seguidamente, disfrutar de un campestre paseo por la Water of Leith Walkway hasta Stockbridge, donde se pueden visitar las tiendas de St Stephen Street. Almorzar o tomar una pinta es grátamente reconfortable.

Los domingos, puedes pasártelo de miedo rebuscando en los puestos del Sochbridge Market y luego dar un breve paseo hasta el Royal Botanic Garden. Si no almorzaste en Stockbridege, puedes ir al Gateway Restaurant o el Terrace Cafe, en los jardines. Al ser uno de los mejores jardines botánicos del Reino Unido, conviene dedicar el resto de la tarde a explorar sus invernaderos de palmeras, rocallas, bosquecillos y esculturas al aire libre.

De noche, regalarse con una cena decadente tras la grandeza gótica de Rhubard o la elegancia georgiana del 21212. Reservar entradas para un espectáculo en el Lyceum o en la Playhouse, o bien tomar un cóctel nocturno en Brambie o Lulu.

No quieres marcharte sin antes, dedicar la mañana a las delicias de El código Da Vinci en el Rosslyn Chapel, una iglesia del s. XV situada en el sur de la ciudad. Es un monumento al arte de la mampostería, y rebosa de tal simbolismo misterioso que ha inspirado incontables teorías de la conspiración sobre sus posibles vínculos con los templarios y la búsqueda del Santo Grial. Se puede almorzar en su cafetería.

De nuevo en el centro, pasar la tarde en los grandes almacenes y las tiendas de New Town mientras un@ se empapa de la atmósfera del paisaje georgiano mejor conservado del mundo. Luego, deambular por la Scottish National Portarit Gallery, que brinda una placentera visión de la historia escocesa mediante retratos de personalidades célebres.

Para finalizar, un paseo en el crepúsculo por los Princes Street Gardens y por Leith Walk hasta Joseph Pearce’s para tomar un gin-tonic antes de entregarse a una sabrosa cena a base de ingredientes de cultivo ecológico en el delicioso Gardener’s Cottage; –hay que reservar con antelación-. Rematar la noche con jazz en directo en la Jam House o con una comedia en The Stand.