Estos bellos jardines se extienden entre Old Town y New Town. Ocupan el valle que en su día contuvo el Nor’ Loch, una depresión pantanosa que se drenó a principios del s. XIX. Los Princes Gardens están divididos en el centro por el Mound. al preparar los cimientos de New Town se extrajeron unos dos millones de carretadas de tierras y se virtieron en el lugar para ofrecer una vía de comunicación que cruzara el valle hasta Old Town. Las obras acabaron en 1830.

Indispensable

Monumento  a Scott

El tramo oriental de Prince Street Gardens está dominado por el colosal Chapitel gótico del Monumento a Scott. Se erigió con donativos de particulares para honrar la memoría del novelista sir Walter Scott tras su muerte en 1832. Su exterior está decorado con tallas de personajes de sus novelas. Dentro hay una exposición sobre su vida. Si se suben los 284 escalones hasta la cima podrá disfrutarse de una soberbia vista de la ciudad.

Iglesia de West End

La torre de St John’s Church domina el rincón occidental de los jardines. Merece la pena visitarla por su exquisito interior neogótico. Tiene vistas a St Cuthbert’s Parish Church, construida en la década de 1890 en un solar de vetusta antigüedad: en el lugar ha habido una iglesa desde al menos el s. XII, y quizá desde el s. VII. En el cementerio hay una atalaya circular, recordatorio de los días en que las tumbas debían defenderse de los ladrones de cadáveres.

Floral Clock y Ross Bandstand

A la entrada a los jardines occidentales, en la esquina de Princes St con el Mound, está el Floral Clock, un reloj de flores que se creó por vez primera en 1903 y cuyo diseño cambia cada año. En medio del lado oeste de los jardines se alza la Ross Bandstand, un quiosco de música que acoge conciertos en verano y durante el Hogmanay (fin de año). También el escenario del famoso piromusical del Festival de Edimburgo.