La puesta en marcha de la primera planta de energía que utiliza las mareas a gran escala del mundo en Escocia ha sido vista con buenos ojos en el sector de la energía renovable. De hecho, se ha instalado una superturbina dentro del proyecto MeyGen en el Pentland Firth, frente a las costas de Inverness, en las tierras altas de Escocia.

Después de la ceremonia, a la que asistió Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia, la turbina, que mide unos 15 metros de altura, con palas de 16 metros de diámetro y un peso de casi 200 toneladas, fue transportada hasta situarla en su enclave. La turbina será la primera de cuatro que se instalarán bajo el agua, cada una con una capacidad de 1,5 megavatios (MW). Al menos inicialmente porque la empresa encargada en realizar la construcción, Atlantis Resources, con sede en Edimburgo, espera que el proyecto, que ha recibido una financiación de 23 millones de libras del gobierno escocés, llegue a tener 269 turbinas, con lo que su capacidad será de 398MW, lo que generaría suficiente electricidad como para abastecer a 175.000 hogares escoceses.

Maf Smith, el director ejecutivo adjunto de RenewableUK, dijo que “esta nueva tecnología será capaz de abastecer a nuestra nación en las próximas décadas”.

La primera ministra de Escocia ha pedido al gobierno de Westminster, que ponga fin a la incertidumbre en torno a las subvenciones aplicables a los regímenes similares, advirtiendo que si no se aplican, se causará un daño irreparable a la industria de la energía marina y muy especialmente a la Escocesa.

Sturgeon añadió que está “increíblemente orgullosa del papel de Escocia, en la vanguardia en la lucha contra el cambio climático y la inversión en energías renovables marinas”, y además “el proyecto MeyGen está estudiado para impulsar la industria de las energías renovables marinas en Escocia y proporcionar puestos de trabajo vitales para una mano de obra cualificada, que conserva una valiosa experiencia en alta mar que de otra manera se perdería en el extranjero.”

Por otro lado, Jenny Hogan, director de políticas de Scottish Renewables, también ha destacado del “potencial de generación de las mareas para hacer una contribución significativa a la creciente necesidad del Reino Unido de electricidad limpia, y para ofrecer una mayor inversión y empleo en Reino Unido”. Y ha añadido que “sin embargo, sigue siendo una tecnología muy joven, y el desarrollo futuro depende absolutamente de apoyo continuo de Holyrood, Westminster y Bruselas, que han desempeñado un papel de vital importancia en el crecimiento del sector hasta la fecha.”

Lo cierto es que Escocia sigue bebiendo los vientos por Europa, aunque se supone que en un plazo de dos años quede relegada a las disciplinas de Londres y fuera de todo tipo de subvenciones que provienen de la UE.