Pubs de miedo

el morbo de dar un paseo por la ciudad en Halloween

0
78

Lúgubres historias se condensan en las callejuelas de esta ciudad de Edimburgo. Un aliento recorre tu cuerpo, cuando te aventuras en esta noche de Halloween, desplazarte por la ciudad repleta de fantasmas y pubs de miedo.

Aquí tienes unos cuantos rincones, en los que te puedes dejar caer, pero no muerto en la noche más mágica del año.

Whistle Binkies

Es uno de los principales pubs de música en directo de Edimburgo, y hasta los muertos lo saben, porque lo visitan a menudo. Entre sus fantasmas incondicionales están The Imp, que se divierte encerrando al personal en el sótano, parando relojes y moviendo cosas; y The Watcher, algo más tímido, viste con ropas del siglo XVII y es inofensivo, pues se limita a escuchar música y observar a los clientes.

The Banshee Labyrinth

Así presume el eslogan de este lugar: “El club nocturno más embrujado de Escocia”, se encuentra en una de las lúgubres criptas de Edimburgo (Edinburgh Vaults). Cámaras subterráneas, oscuras y frías, que se convirtieron en el hogar de los ciudadanos más pobres e indeseables de la ciudad. Uno de ellos es conocido por los vecinos como “The Banshee”, alma en pena a la que los trabajadores del local han oído alguna que otra vez gritar.

The Mitre

Lo que ahora es una taberna, en el siglo XVII era un edificio de viviendas propiedad del entonces obispo de St. Andrews, John Spottiswood. Los trabajadores del local aseguran haber visto al espíritu del prelado vagar por el restaurante, y la leyenda cuenta que su trono está enterrado bajo el bar.

The White Hart Inn

Sombras enigmáticas, sonidos y golpes inexplicables, puertas que se abren y se cierran misteriosamente… Con esta actividad paranormal se divierten los traviesos fantasmas de uno de los pubs más antiguos de la capital. No sabemos si lo continuará frecuentando Robert Burns, pero una placa asegura que el poeta estuvo aquí en su última visita a Edimburgo, en 1791.

The Last Drop Tavern

Si en la época hubiera habido un bar en la plaza de Grassmarket, aquí es donde se hubieran tomado su último trago los prisioneros a los que iban a colgar, ejecutados a sólo unos pasos del pub. Reconstruido con las piedras de un humilde edificio de viviendas del siglo XVII, los camareros reciben visitas de una de sus inquilinas: una niña fantasma ataviada con ropas del medievo, algo desfasada incluso para su tiempo.

Tolbooth Tavern

El espectro de este edificio, utilizado a lo largo de la historia como aduana, palacio de justicia, sala del Consejo Municipal y calabozo, tiene por costumbre tirar los cuadros de las paredes al suelo y lanzar por los aires las bebidas de los clientes. Recomendamos pedir una Tennants Larger y agarrarla bien fuerte.

Deja un comentario