Restauración Bobby

El pequeño Skye Terrier de Edimburgo

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Los turistas están en el punto de mira por el deterioro de la popular atracción Greyfriars Bobby. A los ciudadanos según el Ayuntamiento nos cuesta  £400, la restauración del trozo de bronce, todos los años.

Argumentan que estos frotan constantemente la nariz de Bobby, creyendo que les dará suerte y están muy equivocados. Lo que hacen es deteriorar al pequeño monumento.

Según dijo Richar Lewis, responsable de cultura: Bobby es querido por residentes y turistas por igual, pero en general no se le trata como es debido, frotar la nariz provoca daños costosos“. Además añadió:  Al fin y al cabo, es importante recordar que es un monumento histórico y por lo tanto hay que tratarle con mucho cariño.”

El pequeño Skye Terrier, saltó a la fama en el siglo XIX, cuando en 1858 su dueño John Gray falleció, siendo enterrado en frente de donde se encuentra la estatua, en el cementerio de Greyfriars. Desde entonces, Bobby se quedó pacientemente en su tumba, como esperando a que, de un momento a otro, su dueño regresara. El perro, un skye terrier de apariencia bonachona y amable, se pasó nada menos que 14 años velando la tumba de su difunto dueño. 

Incluso cuando algún buen samaritano se lo llevó a su casa para darle un nuevo hogar, Bobby se escapaba siempre para volver a esa misma tumba. Un perro fiel, sin duda.

Hasta el grupo The Real McKenzies, escribieron una canción dedicada a a Bobby y su dueño, “The Ballad Of Greyfriars Bobby”, que puedes escuchar en ScotlandeRadio. En ella relatan la historia rocambolesca que te he comentado.

El año pasado colocaron una placa junto al pedazo de bronce en un intento de detener a los turistas en su empeño de frotarla. En la que se puede leer: “No toque mi nariz, no es ninguna tradición y no doy buena suerte..

Opinión

La realidad es bien distinta, Edimburgo, ¡está carísima!. Han subido en a penas 7 años más del doble todo, y cuando me refiero a todo es todo; el transporte público, atracciones, restauración, etc…, añadir, que están metidos en una burbuja inmobiliaria, y que el día que explote, ¡será la pera limonera!.

Podrían estar bien agradecidos porque la ciudad está plagada de turistas, y estos dejan a las arcas enormes beneficios. Hoy, nos levantamos con esta noticia en la que echan la culpa al turista por el deterioro del bronce; ¿y todos los baches que hay?, por ejemplo. ¡Esto si que necesita una profunda reforma!.

Que se preocupen en reparar todas las calles, monumentos, fachadas públicas. Que se dediquen a limpiar toda la suciedad que el ojo no ve, y me refiero a todos los barrios pocos transitados de turistas. ¡Si no tienen vergüenza!, ¿sabrán lo que significa eso?;…

¡Ya me quedé agusto!, porque si no lo digo reviento.

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