Antes de la fundación de New Town en el s. XVIII, la antigua Auld Reekie -vieja apestosa- así llamaban a Edimburgo. Era una colmena humana superpoblada e insalubre. Constreñida entre las pantanosas tierras del Nor’ Loch (hoy drenado y ocupado por los Princes Street Gardens) al norte y las murallas de la ciudad al sur y al este, la única posibilidad que tenía de ampliarse era hacia arriba.

Las viviendas de Old Town

Los bloques de viviendas de cinco a ocho plantas que se levantaron en la Royal Mile en los s. XVI y XVII eran los rascacielos de la época, y dejaron asombrados a escritores como Daniel Defoe. Todas las clases sociales, desde mendigos a magistrados, vivían codo con codo en estos hormigueros urbanos, los ricos en las plantas centrales -lo bastante altas como para evitar el ruido y el hedor de la calle, pero no tanto como para que subir las escaleras fuera un suplicio-, y los pobres embutidos en sus áticos, sótanos y bóvedas.

Royal Mile

Esta calle, que mide una milla escocesa, se ganó su regio sobrenombre en el s. XVI, cuando el rey la usaba para desplazarse entre el castillo y el palacio de Holyroodhouse. Tiene cinco partes (Castle Esplanade, Castlehill, Lawnmarket, High St y Canongate), cuyos nombres reflejan sus orígines históricos.

Castle Esplanade: La explanada frente a las puertas del castillo era originalmente una zona de desfiles; ahora, en época de festivales, es el escenario del Military Tattoo.

Castlehill: Escueta ladera que une Castle Esplanade y Lawmarket.

Lawnmarket: El término, una corrupción de Landmarket, mercado en el que se vendían productos de la tierra (land), hace referencia al gran mercado de telas que floreció en el lugar durante el s. XVIII. Era la zona más selecta del Old Town y en ella construyeron sus hogares muchos ciudadanos distinguidos.

High Street: discurre entre George IV Bridge y St Mary’s St, y es el alma y corazón de Old Town, hogar de la principal iglesia de la ciudad, el tribunal de justicia, de City Chambers y -hasta 1707- del Parlamento escocés. acaba en St Mary St, donde se alzó en su día la puerta oriental de Old Town, Netherbow Port (parte de Flodden Wall). Ya no existe, pero unas placas de latón dibujan su silueta en la calzada.

Canongate: El tramo de la Royal Mile que va de Netherbow a Holyrood debe su nombre a los canónigos (monjes) agustinos de la abadía de Holyrood. Desde el s. XVI congregaba a los nobles que llegaban atraídos por el palacio de Holyroodhouse. Gobernado originalmente por los monjes, fue un burgo independiente hasta 1856.

Según la ciudad fue ampliándose a finales del s. XVIII y principios del s. XIX, se construyeron nuevos puentes para unir Old Town con las zonas nuevas situadas a su norte y sur. South Bridge (que se acabó en 1788) y George IV Bridge (1834) conducen hacia el sur desde la Royal Mile por encima del profundo valle de Cowgate. Pero, desde su construcción, se han concentrado tantos edificios a su alrededor que apenas se intuye que son puentes: George IV Bridge tiene nueve arcos pero solo se ven dos, y South Bridge tiene nada menos que 18 arcos ocultos.

Estas bóvedas subterráneas se usaron en un principio como despensas, talleres y cuchitriles para hincar el codo. Pero, a principios del s. XIX, llegó a Edimburgo una oleada de habitantes pobres de las Highlands y de refugiados irlandeses  víctimas de la hambruna de la patata, y las oscuras y húmedas estancias pasaron a ser alojamientos precarios. Finalmente, a finales del s. XIX las bóvedas se despejaron, y luego quedaron olvidadas hasta 1994, cuando se abrieron varias de las de South Bridge a circuitos guiados. Otras son hoy hogar de pintorescas discotecas como Cabaret Voltaire y The Caves.